El pasado olvidado de los directores creativos más grandes en el mundo de la moda

Jessica Bumpus — Alber Elbaz en Lanvin, Karl Lagerfeld en Chanel, Phoebe Philo en Céline -ahora con una imagen renovada sin el acento bajo la dirección de Hedi Slimane-, ciertos diseñadores van a ser asociados por siempre con las marcas que han dirigido como directivos creativos. Mas, ¿alguna vez escuchaste sobre Elbaz en YSL, Michael Kors en Céline o bien Lagerfeld en Chloé? Y aunque estamos más que familiarizados con el Alessandro Michele que ha supervisado el regreso de culto de Gucci, ¿qué sabes de la Alessandra Facchinetti que en algún instante llevó puesta la corona creativa de la marca?

Como las tendencias y las chombas de pique con logo van y vienen, asimismo lo hacen los directivos creativos y es simple olvidar que los nombres que conocemos y amamos solo representan un capítulo de la historia de una marca. En verdad, si averiguamos más de manera profunda en los primeros años de ciertas primordiales casas de tendencia descubriremos ciertas incursiones tempranas –interesantes y sorprendentes– de ciertos nombres más notables de la industria. Ahora, echamos una ojeada a los representantes del estilo que fueron olvidados por la moda.Michael Kors en Céline

Michael Kors en Céline

Antes que Hedi Slimane llegase a Celine con chombas en dos mil dieciocho, es prácticamente imposible imaginar que alguien aparte de Phoebe Philo hubiese llevado las bridas de la casa francesa de tendencia de gran lujo. Mas Michael Kors lo hizo de mil novecientos noventa y siete a dos mil cuatro. El diseñador estadounidense, conocido por sus conjuntos casual, fue nombrado por LVMH con el propósito de rememorar a la marca que había sido supervisada por exactamente la misma persona –la creadora Céline Vipiana– durante más de cincuenta años. Kors primero ocupó el puesto de diseñador de las compilaciones femeninas y después el de directivo creativo. Bajo su dirección, la casa fue infundida de su estética estadounidense: lujo relajado con exuberancia de lana de cachemire y colores camel, y ciertos looks para la playa, la finada Carolyn Bessette-Kennedy fue su musa. Cuando salió de la marca para enfocarse en su línea homónima, pasarían 4 años, aparte de dos no muy convenientes directivos creativos, antes que llegase Philo -aún estaba ocupada haciéndose de un nombre como sucesora de Stella McCartney en Chloé– razón por la que la era de Kors tiende a ser pasada por alto.

Hannah MacGibbon en Chloé

Siguiendo los pasos –pero, como muchos han comentado, jamás librándose de la sombra– de sus amigas Stella McCartney y Phoebe Philo, la graduada de Central Saint Martins, Hannah MacGibbon tomó las bridas de Chloé de dos mil ocho a dos mil once. Discutiblemente, su debut para la época Primavera/Verano dos mil nueve –llena de bordes ondeados, colores pastel, pequeños shorts, volúmenes suaves y románticos volantes– fue recordable. Sirvió para establecer la agenda de la chavala Chloé: femenina, natural y un tenuemente descuidada, con una inclinación cara la ropa usable y discreta; pensemos en Kate Bosworth y Chloë Sevigny. No obstante, MacGibbon recibió críticas diferentes a lo largo de su ejercicio; dejando atrás el entretenimiento y las virguerías que habían hecho la marca tan deseable previamente, lo que se transformó en su potencial perdición. Cuando Clare Waight Keller -ahora directiva artística de Givenchy- ocupó el puesto en dos mil once, recibió el crédito por avivar el espíritu libre original de la casa, como de introducir un encanto infantil. La contribución de MacGibbon, no obstante, no ha de ser menospreciada, hoy en día ha recibido una relevancia renovada y fresca mediante la lente de la presente directiva creativa de la marca, Natacha Ramsay-Levi.

Karl Lagerfeld en Chloé

Fundada por Gaby Aghion en mil novecientos cincuenta y dos, Chloé ha tenido a Karl Lagerfeld un par de veces, ahora conocido por Chanel y Fendi, como su cabeza creativa en mil novecientos setenta y cuatro y mil novecientos noventa y dos. El diseñador había trabajado con la casa desde mil novecientos sesenta y cuatro y durante la próxima década se ocuparía de afianzar su romance libre mediante estampados audaces sobre vestidos ligeros que eran confiados, entretenidos y liberadores. Bajo su mirada creativa, la marca alcanzó el éxito internacional, lo que transformó a Lagerfeld en un nombre serio de la moda. Sus diseños se transformaron en los preferidos de Jacqueline Kennedy Onassis y Brigitte Bardot. Tras ser nombrado en Chanel, en mil novecientos ochenta y dos, Lagerfeld retornó a Chloé nuevamente en mil novecientos noventa y dos, pese a que esa vez tuvo un efecto menos triunfante. En mil novecientos noventa y siete, con solo veinticinco años, Stella McCartney ocupó el puesto. Su éxito comercial con la marca frente al cambio de milenio adoptó una nueva fase minimalista en la moda.

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