Doce pistas para redescubrir Buenos Aires

Ni Caminito, ni Recoleta, ni la Plaza de Mayo. Todo esto es para la primera vez que se viaja a Buenos Aires, mas las próximas visitas a la capital argentina invitan a descubrir algo nuevo entre mil sitios y propuestas que no nos van a hacer sentirnos como un turista. Sensual, animada y segura de sí, siempre y en toda circunstancia hay motivos para volver a descubrir la urbe porteña.

En un país en el que Maradona es Dios, ir a un partido de futbol es una experiencia prácticamente religiosa. El superclásico entre Boca Juniors y River Plate se halla entre los acontecimientos deportivos mundiales a los que acudir ya antes de fallecer, mas aun otros partidos de menor resonancia sirven para zambullirse en una de las grandes pasiones argentinas.'Tour' guiado en bici por Buenos Aires.

Se puede contemplar La Bombonera, estadio de Boca Juniors, el equipo de Maradona, a lo largo de una visita al Museo de la Pasión Boquense. Si se quiere acudir a un tradicional (partido entre 2 equipos grandes), lograr entradas va a ser más complicado: Boca Juniors no pone entradas en venta para sus partidos más esenciales, en tanto que todas y cada una son para los asociados. Es posible conseguirlo por medio de alguna agencia o bien a través de organizaciones como Buenos Aires Futbol Amigos. No va a ser económico, eso sí, mas sí más simple (y seguro).

En la ciudad de Buenos Aires el futbol no es solo un deporte. El pasatiempo nacional inspira una pasión prácticamente religiosa: las calles se vacían y los espectadores, agrupados en frente de la T.V. o bien en los atestados estadios, padecen ataques de éxtasis y sofocación. El entorno es particularmente escandaloso (esto es, desmandado) cuando los archirrivales River Plate y Boca Juniors se encaran. La tensión se palpa en el entorno y a lo largo de esas 2 horas del domingo solamente importa.

Si tras ver uno de estos superclásicos nos dan ganas de jugar, se puede participar en ciertos partidos con locales, residentes extranjeros o bien otros viajantes que organiza Buenos Aires Futbol Amigos. Por una pequeña cantidad se juega al futbol y, tras el partido, acostumbra a haber asado y recuerdos inestimables.
La popularidad del tango se ha disparado entre apasionados y profesionales, y lo practican gentes de todas y cada una de las edades y clases sociales: Mas el tango de veras está en las milongas, asambleas donde se marcha solamente a danzar. El entorno de estas salas puede ser informal o bien tradicional, en prácticamente todas hay un encargado de la selección musical y en ciertas (pocas) cuentan con orquestas en riguroso directo. La pista de baile está rodeada por mesas y sillas, y acostumbra a haber un bar en un lateral.

Las milongas comienzan o por la tarde (hasta las veintitres) o a medianoche, alargándose hasta el amanecer (si se llega tarde, todo está más animado). Son accesibles y con frecuencia se ofrecen clases por adelantado.

Para vivir una experiencia única al aire libre se puede ir a la rotonda de Barrancas de Belgrano, donde cada sábado y domingos al atardecer (cara las diecinueve) hay una milonga informal, la rotonda. Asimismo se dan clases de tango.

Los preferidos de Lonely Planet para gozar del tango porteño más tradicional son el Café de los Angelitos, con un espectáculo imaginativo y bien organizado; el Colorado Tango, espectáculo íntimo de estilo cabaretero, El Viejo Almacén, un local pequeño y en parte folclórico, y La Ventana, cuya propuesta incluye gauchos cómicos y boleadoras.

Más fácil y también informal es el tango callejero en el mercado del domingo de San Telmo; el espectáculo de tango del sótano del Café Tortoni, el café más viejo y tradicional de la ciudad de Buenos Aires, o bien el de Los treinta y seis Billares, otro café con historia y espectáculo de tango mas menos turístico que Tortoni.

Las mejores milongas son las del Salon Canning, una milonga tradicional muy popular y bien ubicada, en Palermo, donde asisten los mejores bailarines; la de la Confitería Ideal, el local porteño de tango más histórico, escenario de La lección de tango, de Sally Potter, o bien La Catedral, informal y libre, semejante a un almacén, que atrae a jóvenes bailarines modernos.

Se dan clases de tango en muchos sitios, desde cobijes juveniles hasta academias de baile, centros culturales y en prácticamente todas las milongas. Aun se ofrecen en ciertos cafés y salas de espectáculos de tango. En la ciudad de Buenos Aires asimismo hay múltiples escuelas más formales, como la Escuela de Tango.

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